Pierina se cae por la escalera, le duele, le duele, llora, me cuenta que fue la perra que la tiró, llora, y llora. Ella nunca llora por dolor, la caída fue fuerte. La consuelo un rato, ella tiene ganas de estar acurrucadita, tengo que cocinar. Fede se sienta en el sofá y le pongo a Pieri al lado, Federica le pasa un brazo por los hombros y Pierina se recuesta en su pecho, así se quedan mirando tele, abrazadas.
Enseguida pienso en Ann, y en que en un tiempo va a descubrir a Geno hermano mayor, cuidando y amando a su otro hijo y me alegro mucho, porque es algo inexplicable de lindo.
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Gracias, gracias, gracias. Necesito estos recordatorios; que aunque al principio cueste, eventualmente todo va a estar bien, y voy a tener 2 hijos a los que amar como amo hoy a Geno. Gracias.
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Ver a los hijos fraternizando es una de las formas del paraíso.
Gracias Avril por compartir tu paraíso.
Gracias por todo. -
Leí todo de un tirón desde la última vez y me gustó.
Me encanta ver a mis hijos en hermandad, sobre todo cuando la hermandad es pacífica.
Un beso Eipril -
Aipril tus textos chorrean dulzura.. que lindo es tener hermanos!!! y que lindo es ver que se quieran..hace que todo valga la pena..besotes





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