Con el telefonito de Dora en la mano, disca y dice:
- ¿Pitetería?, llamo porque se me rompió la sillita.
-(con voz mas finita) Acá solo arreglamos bicicletas.
-Ah, yo quería llamar y llamé a la pitetería. Chau.
Disca algo mas murmurando cosas que no distingo.
-¿Sillera? Se me rompió la silla, la llevo a arreglar. Chau.
Se me acerca con la silla. Resulta que yo soy la sillera, también le tengo que pintar la mesa haciendo juego, acto seguido soy la abuela de Caperucita Roja y no se de donde saca un platito que resulta ser una canasta en la que me trajo queso.
Me cuenta que le pasó una vez que habló con el lobo y terminó comiéndosela.
