December 2009

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La mando al cuarto porque la quiero matar, al rato voy a mirarla, está acostada, me sonríe y me dice: ¡Hola linda!

Vamos a llorar, pero andá nomás, andá tranquila que de acá te miro para asegurarme de que llegues bien.

Anda nomás que después te alcanzamos, todavía nos quedan cositas por hacer. Y cuando nos veamos de nuevo, que sea como un domingo, abrí la puerta con el delantal puesto y después nos sentamos a comer.

Hoy después de tantos días me siento a escribir todo sobre el parto para el informe que tengo que entregar después, pero me embola, y pienso que primero lo tengo que contar a los amigos para después poder contárselo al informe (como para ir ganando formalidad de a poco).

El sábado a las 3 am recibo un mensaje que dice “llamame”, ya se todo lo que ese llamame quiere decir, así que me levanto y llamo. Fabi está con contracciones, 3 en 10 minutos con algo de dolor y se va a ir a internar. Les pido que me vuelvan a llamar después que la revisen para saber si la dejan internada, cuanto dilató al momento y todo lo que me quieran contar.

Me quedo despierta esperando, la siguiente noticia que tengo es que la dejan internada, quiero ir a estar con ellos, así que me termino de preparar y voy.

Cuando llego Fabi está acostada, con contracciones que le molestan, siguen siendo 3 en 10 y así van a ser durante todo el trabajo de parto. Como veo que está molesta le pregunto si no quiere caminar, me dice que no, otra contracción sin encontrar acomodo y cuando termina ya se está poniendo los zapatos para ir a caminar con la bolsa de  chocolates que le llevé.

Así nos pasamos mucho rato, caminando los 4, Fabi, su mamá, su papá y yo por todo el piso del sanatorio, vamos a mirar donde están las mamás con los bebés y ella mira a los bebés de reojo, como sin animarse a hacerse a la idea todavía. Durante las contracciones busca apoyo, se balancea, respiramos juntas, le masajeo la parte baja de la espalda, cuando termina la contracción ella dice “¡Listo!” y sale caminando con su andar de pato y una frescura que me hace sentir de la tercera edad.

Durante la mañana hay cambio de turno, la enfermera o lo que sea que entra a ver a Fabi que en ese momento estaba en la habitación nos dice que se puede estar solamente, sin decir una palabra salimos el papá de Fabi y yo. A los dos minutos salen Fabi y su mamá.

Nos sentamos en un banco que hay en uno de los corredores y ahí la madre trae una bolsa y despliega una especia de picada, Fabi come galletitas con paté, apoya su cabeza en su mamá un rato y yo me corro despacito para dejarlos a los tres hasta que alguien me necesite, a los dos segundos Fabi me dice que no me “desherede” de la familia, me acerco un poquito pero no hago mas que eso.

Al rato viene la doctora y le dice que vaya a la habitación que la va a revisar, a Fabi no le gusta, dice que le duele. Entra con la mamá, el padre y yo nos quedamos esperando en el banco. Unos minutos mas y sale la madre de Fabi llorando, me dice “ahora si se descontroló, pide que vayas”. Entro a la habitación y la noticia es que está con dos centímetros de dilatación. (¡¡¡Me quiero matar!!!) Ella hace unos pucheros, le digo que llore tranquila, le pregunto si es decepción lo que siente me dice que si, le digo que la entiendo, que todos teníamos la idea de que estaría un poquito mas, que no se aguante de llorar que así se afloja, y que de ahora en adelante necesitamos hablar con el útero, que le vamos a pedir cada vez un huequito mas grande, así va haciendo el lugarcito que va a dejar que su hijo nazca. Le digo que de ahora en adelante también piense en cosas que se abren: flores, puertas, lo que sea, el ascensor…que a veces hay que poner algo de cabeza para que el cuerpo nos de lo que necesitamos, y que vamos a hacer esa prueba. No sé si le parece una boludez o no, pero me dice que sí, que vamos a hacer eso. Me pide que llame a su papá, lo voy a buscar y me quedo esperando afuera hablando con su madre.

Al rato aparece de nuevo y seguimos caminando pasando las contracciones como siempre, masajes, respiración y hablar con el útero. Va al baño cuando tiene ganas, come, toma jugo, gatorade, agua.

Un rato antes del mediodía estando ella y yo solas en la habitación llegan a hacerle un nuevo tacto, ella me dice con 4 me conformo,  se pone en la cama, la ayudo a relajarse, se agarra de mi mano y a mi me da ganas de llevármela de ahí, le grita a la doctora que es una bruta y toda la desesperación se le va cuando le dice que va muy bien, que ya tiene 5 de dilatación, le aparece una sonrisa de oreja a oreja.

Le ponen la faja para monitorearla y nos dejan solas, le pregunto si ella cayó en que ese ruido que escuchamos es el corazón chiquito de su bebé, y que con ese corazoncito también esta su pecho, su pancita, las piernas y nos vamos imaginando el cuerpo de su hijo hasta que se queda dormida. Duerme 5 minutos mas o menos, hasta que vuelve una contracción, la respiramos, la pasa, y dormita hasta que le sacan el monitoreo, la ginecóloga le habla de la posibilidad de usar analgesia durante el trabajo de parto, le explica que sería mas adelante, que le ponen un pinchacito en la espalda y que no va a sentir mas dolor. No sabe que elegir, le pregunto si no le gustaría hablarlo con los papás, que de repente ellos le dicen algo que la ayuda a decidirse, le pregunto a la doctora si es necesario que le dé una respuesta ahora, dice que no, le pregunto si ella puede explicarles a los papás de nuevo lo de la analgesia y dice que si, que la busquen cuando lleguen.

Vuelven los padres de Fabi y les cuenta de lo hablado con la doctora, ellos no saben que hacer, me da la sensación de que no están de acuerdo, pero le dicen que el cuerpo es el suyo que ella elija. La madre de Fabi me pregunta que opino, le digo que yo no estoy para opinar, que yo estoy para acompañar las decisiones de Fabi, que en todo caso si tienen dudas puedo ayudarlos a pensar preguntas, como por ejemplo en que momento se le daría. Surgen otras preguntas como si Fabi va a poder moverse, como sabe cuando tiene que pujar, si no se va a cansar mas, etc. Fabi se pone un poco nerviosa, no sabe que hacer. La doctora no está en la vuelta, así que nos vamos a buscar el almuerzo.

Mientras esperamos que salga la mujer que da la comida tiene otra contracción, el dolor va aumentando, se agarra de un carrito y la respiramos juntas, viene un señor a preguntar si se siente bien, ella le dice que si, creo que está disfrutando tener el control de su cuerpo, pasar cada contracción con esfuerzo pero nunca desbordada. Entra al lugar donde dan el almuerzo y le sugiero al padre no tocar el tema de la analgesia a no ser que ella lo mencione, le comento que me parece que la pone muy nerviosa y que es probable que en caso de decir que si el anestescista no llegue.

Vamos a la habitación y Fabi se pone a almorzar, escucho que la doctora anda por ahí asi que me acerco y le comento que en otras oportunidades (aunque en realidad se solo de una) nos ha pasado que se les ofrece analegesia y el anestesista no llega, le comento que este tema la puso muy nerviosa a Fabi y que sería bueno no ofrecer algo si no existe la certeza de que lleguen, para no poner nerviosas a las mamás dando una opción que no es real, ella me dice que ellos hacen lo posible por ir pero que es posible que no lleguen nunca.

Vuelvo a la habitación, Fabi esta mas dolorida y no puede comer, le pregunto si no quiere pararse y caminar, le pregunto si ella se da cuenta de que diferencia hay entre las contracciones que pasa en movimiento o parada con las que pasa acostada, dice que si, se para y camina a la ventana de la habitación, me pide que le abra la ventana y nos quedamos pasando las contracciones siguientes las dos solas. El papá hace rato que notó que Fabi pasa mas tranquila cuando no están ellos por lo que trata de dejarnos solas todo lo posible.

Vuelven los padres y Fabi está mas dolorida, la madre le habla y le dice que falta poco, no para de hablar ni un segundo, trata de ayudar, pero no, la verdad es que cada vez que dice algo la embarra, lo único que puedo hacer es respirar con ella, respiro cerca de ella para que me escuche y me sigua, haciendo fuerza para que entre un pájaro por la ventana abierta y se le meta justo en la boca a la madre para que de una vez deje de hablar. Fabi pasa cada vez peor la contracciones y en un momento dice que va a pedir la analgesia, le pregunto si está segura, me dice que si, le pregunto si quiere que vayamos a buscar a la doctora, y me dice que si, allá vamos caminando. Encontramos ala doctora y entonces Fabi empieza a preguntar si va a tener fuerza para pujar, la doctora le dice que si, pero que si quiere llama al anestesista para que le conteste las preguntas, quedan en eso, volvemos a la habitación. A los minutos entra una mujer con una bandeja que dice analgesia, no se que siento, pero hago fuerza para que no se me note en la cara.

Seguimos pasando las contracciones, Fabi tiene dolor, pide que venga de una vez el anestesista, le digo que ahora tenemos una meta distinta, que es pasar bien hasta que llegue el anestesista, que tiene que hacer un esfuerzo hasta ese momento, pero que lo tiene que hacer ahora. En algunas contracciones siente que no puede mas, me pide que haga que se terminen, hace no con la cabeza, le digo que respire, que no niegue con la cabeza, que se saque la idea de que no va a poder, porque está pudiendo, dice que no da mas, le doy permiso para que pase esa contracción como quiera, le digo que esa contracción es suya, que puede dudar en si va a poder, que puede respirar como quiera, que yo estoy ahi y durante esa contracción yo voy a ser la que mantenga la certeza de que si es posible, que cuando ella piensa que no puede yo estoy ahí para saber que si, que la próxima contracción es mia y la va a tener que respirar, antes de que se termine su contracción ya esta respirando de nuevo, esto pasa muchas veces, lo de la contracción mía y suya nos funciona bien. A veces también le recuerdo que el dolor es en el útero, capaz que un poco en la espalda, pero que lo contenga ahí, que no permita que el dolor la invada, que ella ocupa mas espacio que el dolor, todo esto hace que vuelva a enfocarse así que lo uso casi todo el tiempo.

Mas tarde nos enteramos de que el anestesista no va a poder ir, se decepciona, pero no demasiado, hablamos entre los cuatro de lo mucho que ha logrado usando toda la preparación previa y que está preparada para poder trabajar sin anestesia. Ya casi no sale de la habitación, se mantiene parada pero no camina demasiado.

Seguimos trabajando igual, además del dolor ahora siente ganas de pujar, viene la doctora a revisarla, la mamá sale, me pide que me quede yo con Fabi, tiene 7 cms de dilatación, son cerca de las dos menos veinte. La doctora le dice que si quiere le puede romper la bolsa para acelerar las cosas, que no le hace nada al bebé. Ella dice que si. La doctora trata y no puede, me acuerdo de experiencias ajenas pasadas y se me viene a la cabeza que la bolsa ya debe estar rota y que eso que engancha no es la bolsa… LA doctora le dice que no pudo romperla, que está muy gruesa pero que después se rompe sola.

Recién ahora se pone el camisón, nos quedamos paradas en la ventana, durante las contracciones le masajeo la parte baja de la espalda. Cuando las contracciones pasan hablamos de que esa contracción ya está, que terminó y no va a volver. Está cansada, ya tiene la cara diferente. Siente ganas de vomitar, de todas maneras no se queda quieta, prueba posiciones en la cama. La frecuencia de las contracciones siempre son de 3 en 10, a veces logra dormitar entre contracción y contracción y no saben que alivio me da.

Vuelve la doctora y ahora ya tiene 9 cms de dilatación, intenta romperle la bolsa de nuevo y nada, lo mismo, llama a una compañera y la compañera trata y le dice que no hay bolsa, que puede tocarle los pelitos al bebé, “saldrá con alguna rayita” dice, a mi me dan ganas de matarlas.

Fabi sigue con ganas de pujar así que la doctora le dice que intente aguantar un poquitito mas las ganas, le explica que le queda un poquito por dilatar y que en la próxima contracción ella la va a ayudar para borrarle ese pedacito que le queda. AL ratito ya le dice que puede pujar, comentan que Fabi puja bárbaro, “Mirá como lo baja” dicen y yo me acuerdo de mi, haciendo fuerza y exigiéndole a Fede que bajara y ella como siempre sin hacerme caso, si tengo otro hijo me tengo que acordad de Fabi. Mientras trataba de mirar todo, para aprender. En una contracción la doctora dice que ya salen los pelitos, me pregunta si quiero ver, casi que voy a mirar, pero primero le pregunto a Fabi si puedo. Veo unos pelitos negros mojaditos, le pregunto si Fabi lo puede tocar, dicen que si pero ella no quiere. Enseguida vuelvo al lado de Fabi, seguimos respirando, le toco la frente cuando la arruga al pujar, ella me agarra las manos como esperando tanto de mi que me impresiona.

Son las 4 menos veinte y se la llevan a sala de partos, va a entrar con su papá, la mamá y yo nos quedamos afuera y pido para ver desde la sala de estudiantes, una enfermera me dice que no, pero otra (la que estuvo durante el último período con la doctora y nosotros en la habitación) le pregunta a la doctora y ella dice que si.

Fabi está media hora en la sala de partos, como le ven el periné muy elástico no le hacen episiotomía, ella sigue pujando, en cada contracción se escucha a 5 o 6 personas dándole animo, pero no se entiende que dicen, todas hablan a la vez, lo único claro que me llega a mi es una mujer diciendo “está naciendo tu hijito” y de repente vemos la doctora levanta algo y entre sus rodillas aparece una cabecita negra. Lo secan sobre la panza de la mamá y el bebé no llora, lo secan un poquito mas y empieza a hacer ruiditos como diciendo que mas quieren de mi, después llora. Su mamá lo toca un poco y mira para donde estamos nosotros como mostrándonos un trofeo. Un minuto mas y se lo llevan a la sala de al lado a revisar.

Fabi tuvo un desgarro y le tuvieron que dar tres puntos en la vagina y uno en la piel, estuve buscando info y no sé si eso es mucho o poco. Una enfermera salió diciendo qeu era una placer eso al lado de lo que es una episiotomía y al rato la doctora vino a contarme y me dijo que era mucho mejor. Como que estaba conforme. Al bebé lo llevaron un rato a nursery porque había demorado un poco en recuperar el color, pero a la media hora ya estaba con ella. Pesó 3.760 y ya están en su casa.