Hace un tiempo nos llegó la última evaluación de como le va a Fede en su jardín. Dice cosas muy lindas y nos pidieron que escribamos cosas sobre nuestros hijos, ¿cómo los vemos?, ¿cómo son? y esas cosas.
No encontraba la manera de hacerlo hasta que se me ocurrió contar un momento cualquiera en la vida de Fede y me salió esto:
“Fede tiene un grupo de amigos de la plaza, cuando ella llega, llega gritando, anunciándose media cuadra antes. Se saluda con sus amigos, les da besos a las niñeras y mamás que le caen bien y al minuto ya está jugando a algo con sus amigos si tiene ganas, o prendida a mi pierna si es lo que necesita. Siempre llevamos un bolso lleno de juguetes que se que no va a usar, pero que sabe que son para prestar, y las telas. Las telas son uno de sus tesoros mas queridos. Con las telas hacemos casas, hacemos vestidos, camas, las colgamos de las hamacas altas para hacerles hamacas chicas para que ella llegue a hamacar a su muñeca, o a un palito que encontró y que dice que es un gatito bebé. Al rato de tener a ese gatito bebé le vienen ganas de que el bebé sea ella, y con una voz chiquita se me acerca y me dice “mami, mami” y se me trepa y adopta la misma posición de cuando tomaba teta. Yo le peino las cejitas, le digo que lindo gatito, ella mira al costado, ve una paloma, grita “pamoma” y de un salto sale de mi abrazo y ya anda persiguiendo con una carcajada gruesa a la pobre paloma, sus amigos de la plaza gritan paloma cada cual como puede y todos corren atrás de la paloma. Mas tarde alguien descubre que está pasando un avión, todos lo saludamos y Fede me dice que allá va papá y que está yendo a comprar chorizos. Dice que el avión no va a la escuela caminando, porque el avión va a la escuela en avión.
Como dijo la palabra comprar ya le vinieron ganas de comprar algo, lo de siempre: Yummys. Y no un paquete, sino que tenemos que comprar un paquete para cada amigo de la plaza, y si vamos y los compramos ella los reparte explicándole a cada amigo que son Yummys y que son ricos: “¿gusta a ti Yummys?”.
Eso sí, al amigo Lolo no le da Yummys, porque es chiquito, a ella le gusta mucho su amigo bebé, si él está en su cochecito, todo lo hermoso que ande en la vuelta Fede se lo lleva y se lo pone alrededor, cuidando siempre que esté limpito, y le dice cosas en secreto mientras le hace un mimito en la pera que Lolo festeja con sonrisitas para ella.
Mas tarde, cuando es hora de irse y casi nadie queda en la plaza empieza el problema, le digo a Fede que es hora de irnos, le explico por qué, aunque hace rato que dejó de escucharme, se tira al piso, patalea y rueda por toda la plaza. La gente nos mira, hasta a veces viene alguien a preguntarle qué le pasa y a decirle que no se llora y que hay que hacerle caso a mamá. Fede se levanta rápido y me da la manito, nos vamos las dos indignadas porque ya ni hacer rabietas se puede porque siempre viene algún metido a interrumpir. Le explico que tiene derecho a enojarse, que llorar se llora todo lo que cada uno quiera, que porque alguien que no conoce le venga a decir que algo está mal o es feo no quiere decir que sea así y que no tiene que preocuparle, que si quiere terminar de hacer su rabieta que termine, pero que después nos tenemos que ir. Ella dice que ya se siente mejor, empezamos a caminar. Todo esto es Federica.”
La parte que no puse fue cuando me pregunto si estaré criando a un monstruo.