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Las musas* se fueron, volaron a otro lado con el viento de los últimos días así que no tengo mucho que escribir en mi afamado blogcito.

Igual les cuento, mientras se me pone la piel de gallina de nuevo, que Fede al rato de despertarse me preguntó a donde se había ido la señora. Cuando le pregunté de que señora me hablaba me dijo “la señora que estaba ahí parada (señalando la escalera) cuando yo bajé.

Quería contarles algo mas, pero tengo susto, así que corro a refugiarme en la compañía de los cuadrúpedos de casa y vuelvo cuando se me pase.

*Eran unas musas medio pedorretas, chiquitas y tirando a feas, si las encuentran me las cuidan, ¿eh?

-Fede llora porque tiene piscina, porque tiene escuela, porque tiene que dormir, Fede llora por todo.

-El gine dijo que la pancita estaba preciosa. (el comentario se multiplica al venir del gine, que derrocha simpatía)

-Si a la receta de las galletitas del otro día le cambiás el azúcar por Sucralight quedan incomibles.

Un día, cuando todos entendamos todo, nos vamos a dar cuenta que el Mr. Músculo a gatillo, el Cif baños y el Lisoform antigrasa son todos la misma cosa: agua.

«Mami: a las cacas las llamo caquitas chip [sic]».

Hace una torrecita de bloques y me dice que es una parada. Me hace ser su hija y me dice que nos tenemos que parar ahÍ a mirar la parada. Nos quedamos paradas en la mitad del living, al lado de la parada, mirándola.

-¿Cuánto tiempo nos tenemos que quedar mirando la parada?, le pregunto.

-Trece segundos, hija. Me contesta.

Pone un bloque mas y la parada se derrumbra.

-Hay que armarla de nuevo. Se sienta a hacerlo y me dice: no te vayas a la putadora hija que tenemos que hacer esto.

Ampliando una contestación a los comentarios de las indeseables odia gatos lectoras de este blog, les voy a contar un par de cositas.

Cuando mi gata Guille llegó a casa, era del tamaño de un limón chico, el veterinario como que no le vio mucho futuro, pero de a poco fue repuntando. Un día la vimos que chupeteaba de las tetas de nuestra perra Caro, al principio pensamos que solo chupeteaba, pero no, le perra le estaba dando leche además de compañia.

Casi que a la misma vez, una de las perras que tiene mi hermana, se hizo un nido, se afanó un títere y una muñeca e intentó criarlos. Loca de remate.

Tiempo después, mi madre se lleva a su casa una gata cachorra blanca, la gata cachorra intentaba chupetear de la teta del perro de mi madre, pero se ve que como era tan peludo nunca le encontró una teta y lo que hacía era agarrarle un mechón de pelo y chupeteárselo. El perro la dejó un tiempo, pero cuando se pudrió y no la dejó chupar mas, la gata optó por empezar a chupetearse su propia teta, siempre la misma. Dos por tres la veías, sentada, toda doblada, como con una joroba enorme, dándose de mamar. Suerte que nunca le salió leche, sino seguro que pasaba algo extraño en el cosmos.

No quiero ni pensarlo porque me confunde.

A las indeseables las respeto igual. Seguro yo haría algún comentario como los de ustedes si me enterara que se les ocurre tener alcaparras viviendo en sus casas.

Llama mi madre a casa para ofrecernos hacerse cargo de Momo, que es la gata número dos de casa, que vive encerrada en el fondo (y por lo tanto nosotros encerrados en casa) porque si entra a casa hace pichí en el sofá. Mi madre opina que es una cosa menos de la que ocuparnos cuando haya nacido el bebé. Y tiene razón, porque la amamos a Momo, pero nos saca un par de puntos a la felicidad con sus problemas de conducta gatuna.

Y todo esto me hizo acordar al episodio de las lentejas.

Hoy me desperté de mal humor, cuando me levanté para prepararme el desayuno y estar un rato conmigo se escuchó el Ma-má, si, así separadito, Fede bajó, quería mirar una película, quería una tostada con queso, quería enchufar ella el dvd, quería, quería, como me fue saliendo fui haciendo todo, terminamos con el mate, chocolatada, tostadas, película, todo… ella feliz y yo con mal humor y triste.

Después me di cuenta de que me pasa, es que tengo la sensación de que nadie me cuida, nadie me materna Laura Gutman, ¡nadie!.

Mi madre y mi hermana no se dignan a hacerme ni una visita porque si, ya no tengo a mi suegra, que sin duda me mimaría con torta de zapallitos o algo de eso. Y no se me ocurre con quien mas puedo contar, o quiero.

Lavé uno platos, lloré un poquito y me fui a ver a Fede bailar al living, vestida de princesa con un vestido que está medio roto y con sus zapatillas de ballet, que como las usa todos los días en vez de rosadas son negras, y le saqué unas fotos (que están en flickr, porque no encuentro de nuevo como hacer para ponerlas acá)

Después me fui a gimnasia, me gusta porque la profe es amiga y además es mi posible doula, creí que nos iba a costar mas acomodar los roles, pero no, de a poquito vamos haciéndonos a la idea las dos, igual cuando en el medio de la clase ella pasa un rato por al lado de cada una haciéndonos masajes o para ponernos unas mantas en las espaldas todavía pego un salto al sentirla cerca, pero el salto es cada vez mas chiquito.

¿Qué opinión tiene Z del animal print?

Ya siento mover a Aletas, no siento burbujitas como con Fede, mas bien siento golpes. Además creo que en alguna parte se consiguió un palo y le gusta rasparlo contra la cicatriz de la cesárea. No se que será el palo, de repente algún hueso de pollo que por las vueltas de la vida (casi escribo hueltas, ¡qué día!) se me fue al torrente sanguíneo y le llegó a él/ella.

El lunes empezaba gimnasia, fui y todo, pero no fue ninguna otra embarazada, entonces aprovechando que la profe es una doula amiga, la enredé con mis encantos y logré no hacer gimnasia y terminar en el frente de su casa, al solcito limpiando la persiana. El miércoles fui y si, tuve clase, la destreza de mi pierna izquierda es algo notable, cada vez que había que levantarle me parecía que le iba a arrancar la cabeza a la que estaba al lado mío, pero no, se salvó, por esta vez.

Aletas ya tiene dos paquetes de pañales, un par de gorritos que venían con los pañales y un conjunto de algodón, que no es a rayitas verdes y anaranjadas como yo quería, sino que es amarillo, con un patito bordado, como eligió Fede.

Capáz que a Co o a alguna otra cocinera experta se le salen los ojos de leer esto, pero encontré una receta de galletas a mi medida y la dejo acá, para mi o para quien la necesite, porque lo mío es la labor social.

Ingredientes:

*2 tazas de harina
*1/2 taza de azúcar
*125 grs de manteca
*1 huevo
*1 cucharadita de vainilla

Primero juntás harina y manteca, cuando queda mas o menos una masa le agregás el resto de los ingredientes. Decía todas unas cosas que había que hacer para darle la forma, yo hice pelotitas y las aplasté y las metí en el horno un rato, no me acuerdo a que temperatura.

Quedaron bien y seguro que si te  inspirás y le agregás alguna otra cosa la masa la acepta con alegría.

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