Me viene un ataque de jardinería y sueño con tener un patio con un Jazmín de Hungría, un Mburucuyá y una Glicina.
El tema sería animarme a salir después a disfrutarlo, seguro se me llena de abejas.
Me levanté 7inhumanoy30, limpié el fondo, cociné el almuerzo (me maté, fideitos con queso), encontré la caravana que a Fede se le había perdido, barrí, lavé el piso, preparé el mate, preparé alfombrita de Fede con juegos cosa de evitar la tele por el día, armé mochila para natación, la del jardín de todos los días y la lunchera (con todo limpito, hasta las mochilas en sí), despertóse la infante, jugué a los monitos con ella, jugué a las mamás, jugué a las primas, le hice los dibujos que me pidió, perseguí al sol con mi tendedero por todo el fondo para que mi pantalón de hacer gimnasia se secara, alimenté a la niña, me embellecí para salir a la calle y poder infiltrarme entre los humanos, fui soporte emocional para noquieroiraljardínnomegustaelclub durante el tiempo que estuvo despierta, la entregué en el jardín con sus cacharpas, volé a mi clase de gimnasia, gimnasié, volé al club, la miré nadar, la aplaudí, nos tiramos besos, volví al barrio, compré frutas y verduras al azar.
Ahora me dispongo a rezar para que se cocinen solitas.
Todavía me falta que me devuelvan la niña en la puerta del jardín, llevarla a la plaza, arrancarla de la plaza cuando estoy al borde de la hipotermia, llegar a casa, descubrir que mis rezos no sirvieron para nada, encargarme entonces de la cena, cenar, jugar un rato mas, intentar conversación con el otro adulto de la casa cosa de saber como anda, avisar que es hora de dormir, escuchar negaciones y porqueses varios, mirar un ratito de tele, decidir que estoy cansada, darme media vuelta y quedar dormida. Ya quiero estar ahí.
Las musas* se fueron, volaron a otro lado con el viento de los últimos días así que no tengo mucho que escribir en mi afamado blogcito.
Igual les cuento, mientras se me pone la piel de gallina de nuevo, que Fede al rato de despertarse me preguntó a donde se había ido la señora. Cuando le pregunté de que señora me hablaba me dijo “la señora que estaba ahí parada (señalando la escalera) cuando yo bajé.
Quería contarles algo mas, pero tengo susto, así que corro a refugiarme en la compañía de los cuadrúpedos de casa y vuelvo cuando se me pase.
*Eran unas musas medio pedorretas, chiquitas y tirando a feas, si las encuentran me las cuidan, ¿eh?
-Fede llora porque tiene piscina, porque tiene escuela, porque tiene que dormir, Fede llora por todo.
-El gine dijo que la pancita estaba preciosa. (el comentario se multiplica al venir del gine, que derrocha simpatía)
-Si a la receta de las galletitas del otro día le cambiás el azúcar por Sucralight quedan incomibles.
Un día, cuando todos entendamos todo, nos vamos a dar cuenta que el Mr. Músculo a gatillo, el Cif baños y el Lisoform antigrasa son todos la misma cosa: agua.
«Mami: a las cacas las llamo caquitas chip [sic]».
Hace una torrecita de bloques y me dice que es una parada. Me hace ser su hija y me dice que nos tenemos que parar ahÍ a mirar la parada. Nos quedamos paradas en la mitad del living, al lado de la parada, mirándola.
-¿Cuánto tiempo nos tenemos que quedar mirando la parada?, le pregunto.
-Trece segundos, hija. Me contesta.
Pone un bloque mas y la parada se derrumbra.
-Hay que armarla de nuevo. Se sienta a hacerlo y me dice: no te vayas a la putadora hija que tenemos que hacer esto.
Ampliando una contestación a los comentarios de las indeseables odia gatos lectoras de este blog, les voy a contar un par de cositas.
Cuando mi gata Guille llegó a casa, era del tamaño de un limón chico, el veterinario como que no le vio mucho futuro, pero de a poco fue repuntando. Un día la vimos que chupeteaba de las tetas de nuestra perra Caro, al principio pensamos que solo chupeteaba, pero no, le perra le estaba dando leche además de compañia.
Casi que a la misma vez, una de las perras que tiene mi hermana, se hizo un nido, se afanó un títere y una muñeca e intentó criarlos. Loca de remate.
Tiempo después, mi madre se lleva a su casa una gata cachorra blanca, la gata cachorra intentaba chupetear de la teta del perro de mi madre, pero se ve que como era tan peludo nunca le encontró una teta y lo que hacía era agarrarle un mechón de pelo y chupeteárselo. El perro la dejó un tiempo, pero cuando se pudrió y no la dejó chupar mas, la gata optó por empezar a chupetearse su propia teta, siempre la misma. Dos por tres la veías, sentada, toda doblada, como con una joroba enorme, dándose de mamar. Suerte que nunca le salió leche, sino seguro que pasaba algo extraño en el cosmos.
No quiero ni pensarlo porque me confunde.
A las indeseables las respeto igual. Seguro yo haría algún comentario como los de ustedes si me enterara que se les ocurre tener alcaparras viviendo en sus casas.
Llama mi madre a casa para ofrecernos hacerse cargo de Momo, que es la gata número dos de casa, que vive encerrada en el fondo (y por lo tanto nosotros encerrados en casa) porque si entra a casa hace pichí en el sofá. Mi madre opina que es una cosa menos de la que ocuparnos cuando haya nacido el bebé. Y tiene razón, porque la amamos a Momo, pero nos saca un par de puntos a la felicidad con sus problemas de conducta gatuna.
Y todo esto me hizo acordar al episodio de las lentejas.
Hoy me desperté de mal humor, cuando me levanté para prepararme el desayuno y estar un rato conmigo se escuchó el Ma-má, si, así separadito, Fede bajó, quería mirar una película, quería una tostada con queso, quería enchufar ella el dvd, quería, quería, como me fue saliendo fui haciendo todo, terminamos con el mate, chocolatada, tostadas, película, todo… ella feliz y yo con mal humor y triste.
Después me di cuenta de que me pasa, es que tengo la sensación de que nadie me cuida, nadie me materna Laura Gutman, ¡nadie!.
Mi madre y mi hermana no se dignan a hacerme ni una visita porque si, ya no tengo a mi suegra, que sin duda me mimaría con torta de zapallitos o algo de eso. Y no se me ocurre con quien mas puedo contar, o quiero.
Lavé uno platos, lloré un poquito y me fui a ver a Fede bailar al living, vestida de princesa con un vestido que está medio roto y con sus zapatillas de ballet, que como las usa todos los días en vez de rosadas son negras, y le saqué unas fotos (que están en flickr, porque no encuentro de nuevo como hacer para ponerlas acá)
Después me fui a gimnasia, me gusta porque la profe es amiga y además es mi posible doula, creí que nos iba a costar mas acomodar los roles, pero no, de a poquito vamos haciéndonos a la idea las dos, igual cuando en el medio de la clase ella pasa un rato por al lado de cada una haciéndonos masajes o para ponernos unas mantas en las espaldas todavía pego un salto al sentirla cerca, pero el salto es cada vez mas chiquito.
¿Qué opinión tiene Z del animal print?
